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Este estudio lo publico en un día de
agonía para el futuro de Israel.
Recuerde que Adonay lo puede utilizar a
Ud.
Adonay ha usado a
Mesiánicos
consagrados para que millares y millones
se acerquen a Yeshua. Ahora bien,
¿cuáles han sido algunas de las
características de estos hombres tan
utilizados por Adonay? En todos los casos
eran hombres de fe, de pureza, de
oración. Por ejemplo, el evangelista Moody (quien predicó el evangelio de
Yeshua a más de 100 millones de
personas en su tiempo), pidió a
Adonay que
moviera las montañas de incredulidad en
las almas de los hombres—y Adonay
contestó de manera sorprendente.
Este
gran siervo del Mesías dijo, refiriéndose
a la oración: "Las oraciones de algunos
hombres tendrían que ser cortadas en
ambos extremos y avivadas con fuego en
el medio."
¿Qué de nuestras oraciones? ¿Tienen fuego?
¿Llegan al oído de Adonay? ¿Mueven los
corazones de los hombres?
Permítame que brevemente describa la
clase de oración que Adonay se deleita en
responder. Si usted y yo seguimos estos
principios, Adonay habrá de ungir
nuestras
oraciones con fuego celestial.
En
primer lugar, debemos creer. ¿Cree usted
que Adonay puede y está dispuesto a
contestar nuestras oraciones? "Claro que
puede hacerlo," dice usted, "pero no
estoy seguro de que El quiera
contestarlas." En Hebreos 11:6 leemos:
"Sin fe uno no puede agradar a
Adonay. El
que quiera acercarse a Adonay debe
creer que existe y que premia a los que
sinceramente lo buscan" (vm).
La incredulidad es un problema tan serio
como la falta de oración. Muchos
Mesiánicos no creen que Adonay en realidad
les dará lo que ellos piden. No es de
extrañar, entonces, que
nuestras oraciones
carezcan de unción y de fuego de lo
Alto. La Biblia claramente enseña que
Adonay contesta las oraciones hechas con
fe.
En
segundo lugar, debemos pedir. "Si no
tienen lo que desean, es porque no se lo
piden a Adonay" (Santiago 4:2
VM).
¿Recuerda usted la historia del ciego en
el Evangelio de Marcos capítulo 10?
Ansiaba encontrarse con Yeshua ha
Mashiaj. Cuando el
encuentro tuvo lugar, Yeshua ha
Mashiaj le preguntó:
"¿Qué quieres que haga por ti?"
Yeshua ha
quería que este hombre le pidiera lo que
deseaba. Adonay anhela derramar
nuestras
bendiciones--sólo tenemos que pedirle.
El
ciego, entonces, fue directo en su
pedido. " Mesías, quiero ver." El no
anduvo con rodeos como a veces hacemos
nosotros. Tratamos de convencer y hasta
de forzar a Adonay con nuestros pedidos
largos y detallados, y nuestras
explicaciones. Lo que necesitamos es
cortar todo el palabrerío y ser directos
en lo que le pedimos. Eso es lo que
llena de poder y de fuego celestial
nuestras oraciones.
En
tercer lugar, debemos confesar el
pecado. El salmista escribió: "El no me
habría escuchado si yo no hubiera
confesado mis pecados" (Salmo 66:18
VM).
El pecado ahoga las llamas de la
oración. El pecado inconfeso extingue
más oraciones de lo que imaginamos.
El Rey
Saúl se angustió cuando al final de su
vida se dio cuenta de que Adonay no
respondía nuestras oraciones (1 Samuel 28:6).
Saúl había permitido que el pecado no
confesado levantara una pared entre él y
el Mesías. ¿Hay algo entre usted y
Adonay?
Si lo hay, confiese nuestras pecados y
experimente otra vez en su vida la
renovación de Adonay en acción.
Muchos
predicadores y evangelistas ungidos por
Adonay iniciaron campañas
emocionantes de
evangelización instando al pueblo de Dios a orar. El fuego del avivamiento
que algunos han visto y estamos viendo
en tantos países y ciudades no es
encendido sólo por los predicadores. Es
encendido por las oraciones de los
Mesiánicos que creen en Adonay,
confiesan sus pecados y ofrecen a
Adonay oraciones que El se deleita en
contestar.
Lo insto a hacer su parte desde este
día, y a recibir respuestas concretas
del Mesías. Comience a orar la clase de
oración que El se deleita en responder.
Oren por nosotros en Israel que lo
necesitamos ! |